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Hoy Aida ha empezado a llevarse sus cosas, ya se había llevado algo, pero hoy ya ha empaquetado mucho de lo que se quiere llevar. Mañana cree que terminará y sinceramente, no sé cómo voy a afrontar llegar a casa y ver sus llaves sobre la mesa del salón. Hoy hemos hablado al salir del curro y me he encontrado tan hundido que no he sido capaz de coger el autobús y me he puesto a andar, a andar hasta que he llegado a casa. Tampoco ha sido para tanto, en hora y media me he plantado desde la parada del metro hasta Aldaia, no lo había hecho nunca y me pregunto por qué, tanta natación y tanta leche y el simple ejercicio de andar unos 8 kilómetros o 9 creo que es más que suficiente.

En fin el caso es que he conseguido subir a casa, creía que me iba a encontrar peor pero supongo que la caminata y el cansancio han ayudado, la pura verdad es que me he puesto como un imbécil a quitar pedazos de una goma de estas para pegar pósters que se había dejado en la pared. Luego ha sonado la alarma diaria que me dice que he de hacer una foto y no he podido evitar hacer esta. Acto seguido me he sentado en el trono y me he puesto a leer el número 3 de Orsai. Iba por la mitad de un artículo llamado «Personajes imaginarios» de José Playo, y ahí llegamos al quid de este post, que así sin avisar he leído cosas como:

Lo hecho, hecho está; yo soy un hombre de principios, así que jamás regaré con mis penas las mesas que trapeo, ni limpiaré los baños con el mismo pañuelo con el que me soplo los mocos de la angustia: una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa, así son los sentimientos, los ideales, lo que nos hace humanos

[…]

Un hombre necesita incertidumbres, pesares, esfuerzos. Nada de eso me lo iba a dar la banda. La vida es otra cosa, la vida es salir a la calle, pisar mierda de perro, arreglárselas a los codazos para conseguir lugar en el colectivo, recaer cíclicamente en un trabajo de doce horas.

[…]

Por eso la tristeza hay que ahuyentarla como a los inspectores municipales. La tristeza es un perro cebado que no se cansa nunca de arañarte la puerta.

[…]

La vida es lo que te pasa por delante de las narices mientras vos estás ocupado poniéndote triste, pibe. No le des lugar a las grietas, si te vas a romper, si te vas a partir al medio, que sea por una causa que valga la pena.

De verdad, seguramente sea un inculto y haya leído mucha basura novelesca y poca literatura contemporánea, pero cada vez que cojo Orsai me deja medio loco, puede que haya algún artículo más flojo pero el ritmo general es impresionante. Menos mal que he leído esto y ya terminé el artículo anterior que relata la crisis de un profesor, en parte relacionada por su crisis de pareja, que le lleva a pensar en suicidarse. Estoy bien, en serio, pero el timing con el que a veces me llegan los artículos de Orsai es sencillamente inaudito.

En fin voy a ver si me pongo a currar en las transpas del sarao al que voy esta semana y la que viene, maldita la gana que tengo de ir la verdad, pero bueno, igual así consigo que me dé un poco el aire y tal vez vuelva con más ganas, porque ver la casa medio vacía de verdad que me parte en dos.


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