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Esta mañana, como los últimos 104, he realizado mi sesión de escritura privada. Esto ya lo conté hace dos meses, por aquel entonces llevaba 45 días seguido escribiendo y estaba bastante emocionado con la actividad como se podrá presumir del post que escribí.

Bien, el caso es que al terminar mi sesión de esta mañana he visto la imagen que os dejo a continuación.

Efectivamente, estoy a punto de llegar a las cien mil palabras. Eso en 750words.com tiene un nombre, es conseguir “The Flock” que no tengo ni la más remota idea de lo que significa (vale ya la he buscado, significa bandada de pájaros), pero que ciertamente marca un buen número y es una excusa realmente buena para volver hoy mismo a la web y hacer a la vez un post para el bloc de Oblongo y conseguir el Flock matando dos pájaros de un tiro. Sí, hay muchas referencias al mundo de los pájaros en 750words.

¿Y cómo han ido estos 105 días de escritura? Bueno, se van asentando costumbres y hábitos. Intento escribir a diario nada más levantarme, justo después de la ducha y antes de desayunar. Es un momento muy bueno porque en la ducha me termino de despertar y empiezo a darle vueltas a cosas que me preocupan o atraen mi atención, de tal forma que al sentarme en el ordenador a escribir me centro muy rápidamente en lo que ese día requiere de reflexión, una mirada más alejada, etc. La verdad es que a menudo tomo decisiones y me anoto mentalmente tareas durante la sesión, salgo con cosas positivas de esos 20 minutos de escritura siempre.

Otras veces, sobre todo porque he dormido mal o poco, digamos que sacrifico esos 20 minutos de escritura matutina y los dejo para la tarde o la noche. Entonces la actividad es un poco diferente, por supuesto lo que me ha pasado durante el día, el estado en el que llego a sentarme en el ordenador me afectan y lo que escribo puede ser más negativo o variopinto. De hecho he llegado a escribir ficción, una especie de sesión de escritura privada de alguien que no soy yo. Una especie de simulacro bastante pobre (aunque es un comienzo) de lo que sería escribir un texto no autoreflexivo, contar una historia ajena, una ficción que como es natural sería un reflejo de mi propia experiencia y personalidad. Supongo que me da miedo empezar algo así (pensando especialmente en el NaNoWriMo) porque me da miedo exponer demasiado de mí mismo, lo bueno de 750words.com es que no corro riesgos, nadie me va a juzgar porque ni yo mismo vuelvo a releer lo que he escrito. A veces fantaseo con la idea de escribir “en directo” estas sesiones de escritura privada usando algún mecanismo de publicación instantánea como un GoogleDoc a un Etherpad. Alga así como un confesionario por escrito, en silencio, con el ritmo y la velocidad que mis dedos quieran marcar. En fin es una ida de olla seria, escribiendo en 750words me pasa a menudo.

Otras veces escribir en 750words se complica, me refiero a cuando estoy de viaje y ahí en apenas poco más de tres meses me han pasado ya bastantes situaciones diferentes. La más habitual es no tener conexión a Internet cuando puedo escribir, entonces lo que hago es escribir la sesión en algún editor de texto sencillo (me encanta PyRoom, la versión libre de WriteRoom un popular editor para Mac). Luego me llevo ese texto y de cualquier manera lo pego cuando consigo de nuevo conexión. Pero he escrito en un autobús en marcha (de hecho como no tenía nada mejor que hacer escribí casi tres mil palabras del tirón, como una hora seguida), he escrito en el descansillo de una casa esperando a que nos dieran la habitación que habíamos alquilado mientras mi hermana dormía delante mío. He escrito en el hall de un hotel a las seis de la mañana antes de que abrieran el buffet del desayuno, en una terraza de un apartamento viendo el mar, a las 6 de la mañana de nuevo en un pequeño salón de una casa rural cuando todos dormían. Nada del otro verano desde luego, pero el caso es que siempre me he apañado para buscar el momento adecuado de tranquilidad para dedicar unos 20 minutos a escribir esas mil palabras más o menos que es lo que necesito para darme por satisfecho.

Finalmente está el tema de cómo escribir, de qué forma me pongo delante de un teclado y una pantalla a redactar estas sesiones. Bueno al principio tuve mis movidas con el layout del teclado como el que lea este blog sabrá. Acabé siendo capaz de dominar el teclado dvorak y por tanto eso ya no ha vuelto a ser un problema para escribir. Mi velocidad de escritura más o menos se ha equiparado a la que tenía cuando escribía en el teclado tradicional y digamos que se ha “apartado de mi camino” este tema. Hace ya tiempo me di cuenta de que escribiendo como lo haría normalmente tenía un problema, me explico: en general a uno los pensamientos le van más rápido que los dedos así que cualquier cosa que haga que escriba más lento es un impedimento para que la sesión sea fluida. Y borrar los pequeños fallos que siempre hacemos cuando escribimos, o corregir ese último par de palabras que has escrito porque de repente querías escribir otra cosa, me estaban frenando. Estas sesiones de escritura no son un ejercicio de prosa, no los va a leer nadie (salvo contadas excepciones como esta que estoy haciendo ahora) y por tanto da igual si hay faltas de ortografía, da igual si repito una palabra, da igual todo. Así que un día, por eso y por relajarme más, empecé a escribir con los ojos cerrados. El cambio fue brutal. Es un ejercicio que recomiendo a cualquiera que sepa escribir a máquina, realmente liberador, no sé muy bien cómo explicarlo. De hecho si estás un poco cansado, es tarde, estás muy relajado, escribir con los ojos cerrados me ha llevado a escribir sin darme cuenta cosas que se me pasan por la cabeza, digamos al borde del sueño y a medio camino con lo que quería escribir. Lo sé, suena raro, me doy cuenta, pero supongo que alguien habrá escrito sobre esto y le habrá puesto nombre, para mí es simplemente una ida de olla más relacionada con esta práctica que muy de vez en cuando me pasa. Por cierto, también me he dado cuenta de que si escribo en inglés me pasa más fácilmente, ignoro la razón.

Finalmente, puesto que ya cerraba los ojos, hace ya tiempo que también apago el monitor. Eso me deja abrir los ojos y mirar a la calle por la ventana, o si estoy con un portátil cuyo monitor no puedo apagar pues simplemente enfoco la mirada más allá. Siempre que cierro los ojos o hago esto y estoy en público pienso en qué pensará la gente que vea a un tipo grandote, con un pequeño netbook o portátil, tecleando a toda velocidad con los ojos cerrados o la mirada perdida, qué se creerán que estoy haciendo. Dudo que nunca nadie me lo pregunte y desde luego mientras estoy escribiendo suelo estar demasiado concentrado como para permitirme para a decirle nada a nadie, tampoco creo que me atreviera a hacerlo así sin más.

En fin, que ya me he enrollado bastante por hoy, creo que hace como seiscientas palabras que conseguí mi Flock y que paso a formar parte de un nuevo grupo más o menos anónimo de algo más de 1700 usuarios de 750words.com. Ahora a por los siguientes retos, conseguir el pterodáctilo, es decir 200 días seguidos escribiendo, y el “Double Flock”, doscientas mil palabras metidas en esta web, el equivalente a unas cuatro novelas.

Una cosa más, este blog no se caracteriza por la afluencia de comentaristas, y no tengo esperanzas de que eso cambie porque tampoco voy a dar la brasa demasiado en él, me gusta venir de vez en cuando y contar mis historias y punto-pelota. Pero si alguien ha llegado hasta aquí y le apetece, me gustaría mucho que me comentara qué le parece este asunto de la escritura privada, compulsiva, o como lo queramos llamar._ ¿Lo has probado?, ¿te parece interesante?, ¿has probado otro tipo de actividades relacionadas con la escritura que te hayan resultado motivadoras?_ No sé, ya que estoy escribiendo tanto en privado un poco de conversación sobre el tema no deja de tener su gracia ¿no?


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