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Móvil, libro y bonobús.

Con eso me he quedado esta tarde mientras comía en un restaurante porque unos amantes de lo ajeno se han apropiado de mi bolsa (odio llevar nada en los bolsillos y gasto una bolsa para cargar con llaves, paraguas, gorra, etc.). Excepto los tres ítems que mento, el resto ha desaparecido relegándome a la indocumentación más sangrante.

Pero vayamos primero a la lectura y dejemos el mal rollo para el final.

De nuevo, una semana me ha durado el librito este de Paranoia y ayer me volví a pasar por el Cuc antes de coger el autobús para ir al trabajo. Esta vez tenía prisa así que en lugar de revisar de nuevo (ya casi me suenan todos los títulos) he optado por una apuesta segura. Hace ya unos cuantos años* tuve una temporada en la que devoré un buen número (ni me acuerdo de todos) de libros del Mundodisco, la serie fantástica de Terry Pratchet ambientada en un estrambótico mundo donde reina el absurdo, la fantasía y mucha mucha comedia.

*En realidad no hace tantos años, hace unos meses intenté por enésima vez leer una novela en inglés de esta serie llamada “Pyramids” pero de nuevo la lengua de la pérfida Albión me vuelve a vencer y sigo sin ser capaz de leer una novela de más de 50 páginas. Con los libros técnicos no tengo problema, de hecho estoy gran parte de mi tiempo laboral trabajando con documentación en inglés, pero cuando llega el tiempo del asueto… la lengua de Cervantes sigue siendo mi única escapatoria (bueno, igual me animo con la de Ramon Llull…)

Anyway, cuando vi “Pies de Barro” en el estante no me lo pensé mucho más, después del terror y el thriller, ahora toca algo más divertido. Llevo unas cuantas páginas y no defrauda: enanos, trolls, una mujer-lobo y personas siendo asesinadas con hogazas de pan de batalla.

En cuanto a la segunda parte… pues nada, me siento como un auténtico imbécil por despistarme así. Está claro, le puede pasar a cualquiera. Fríamente podía haber sido mucho peor. Por ejemplo no llevaba mucha “cacharrería”, los auriculares del móvil (fijo que me sablan por unos nuevos) y mis dos pendrives donde aparte de las notas del curso al que estoy asistiendo ahora (bueno asistía, porque hoy era la última clase y no he podido ir) no había nada que no tenga en casa o en el trabajo.

¿La documentación? Pues lo normal, comienza el peregrinaje para obtener DNI, carné de conducir (de todas formas me había caducado), etc. etc.

Lo que de verdad ME JODE es mi libreta. Desde hace ya bastante, no salgo de casa sin una libreta donde apunto todo lo que no sea “de sucio”. Notas de reuniones, cualquier chorrada que tenga que apuntar, la compra, un teléfono, lo que sea. Es la forma de no dispersar y tener el menor número de “bandejas de entrada” tal y como dice el amigo Allen en su GTD. Pues como decía Morfeo:

El destino, al parecer, no está carente de cierta ironía.

Y es que por llevarlo todo junto lo he perdido también de golpe cagüenlaleche….

Pero bueno, a estas horas ya tengo nuevas llaves de mi casa, las tarjetas están de camino, la denuncia pertinente emitida y me va a tocar tomarme un día de vacaciones para terminar de resolver este pequeño contratiempo (y comprarme otra libreta), igual hasta me da tiempo de bloggear un poco!!


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